Introducción

En un contexto en el que las empresas dependen de múltiples socios y subcontratistas, la gestión del riesgo de los proveedores se ha convertido en una cuestión crítica. Un eslabón débil en la cadena de suministro puede exponer a toda la empresa a retrasos, problemas de calidad o incumplimiento de la normativa. Evaluar a sus socios comerciales ya no es una opción, es una necesidad para asegurar su cadena de suministro. He aquí 5 pasos esenciales para evaluar a sus proveedores y reducir los riesgos de terceros.


1. Identifique y clasifique a sus proveedores

El primer paso es elaborar una lista completa de sus proveedores y socios, y después clasificarlos. Clasifíquelos en función de su importancia y del nivel de riesgo potencial que representan para su empresa. Por ejemplo, un proveedor crítico (que suministre una materia prima esencial) o uno con acceso a sus datos sensibles requerirá una atención especial. Este mapeo le permite priorizar sus evaluaciones: no puede auditar al 100% de sus proveedores con la misma intensidad, por lo que debe concentrar sus esfuerzos en los más críticos.


2. Evaluar los riesgos inherentes a cada proveedor

Para cada proveedor identificado, realice una evaluación inicial de los riesgos. Recopile información sobre la empresa: su salud financiera, su cumplimiento de las normas (calidad, seguridad, certificaciones medioambientales, etc.), su reputación y, por supuesto, su cumplimiento de la normativa (protección de datos, anticorrupción, legislación laboral, etc.). Puede utilizar cuestionarios de evaluación de riesgos de terceros o bases de datos especializadas. Asigne a cada proveedor una puntuación o nivel de riesgo (bajo, moderado, alto) en función de criterios predefinidos. Esto le dará una idea clara de qué socios corren más riesgo.


3. Realización de auditorías y diligencias debidas

En el caso de los proveedores que presenten un riesgo significativo, lleve su evaluación un paso más allá realizando auditorías de proveedores o diligencias debidas. Esto puede implicar auditorías in situ, comprobaciones documentales (políticas internas, informes de auditoría de terceros, certificaciones ISO, etc.) o entrevistas con el proveedor. El objetivo es comprobar sobre el terreno que el socio cumple sus compromisos en materia de calidad, seguridad de la información, ética, etc. Identificar las posibles desviaciones con respecto a sus exigencias o a la normativa. En esta fase, es útil implicar a las distintas partes interesadas internas (compras, calidad, informática, jurídico) para realizar una evaluación completa.


4. Aplicar los planes de acción y los requisitos contractuales

Tras la evaluación y las auditorías, haga frente a los riesgos detectados. Para cada proveedor en situación de riesgo, elabore un plan de acción correctivo: por ejemplo, exigir la implantación de medidas de seguridad adicionales, ofrecer formación sobre cumplimiento o solicitar la certificación según una norma concreta. Incorpore estos requisitos a sus contratos con proveedores mediante cláusulas específicas (cláusulas de cumplimiento, acuerdos de nivel de servicio sobre seguridad, derecho de auditoría, etc.). De este modo, el proveedor se compromete contractualmente a respetar un determinado nivel de control, y usted dispone de palancas en caso de incumplimiento. No dude en ayudar a sus socios a mejorar sus prácticas, con vistas a una relación beneficiosa para ambas partes.


5. Supervisión y reevaluación periódicas

La evaluación del riesgo de los proveedores no es un ejercicio aislado. Establezca un seguimiento regular de sus socios. Puede adoptar la forma de un seguimiento continuo (por ejemplo, ser alertado si un proveedor es noticia por un escándalo o dificultades financieras), revisiones anuales del riesgo o nuevas auditorías periódicas. Actualice la puntuación de riesgo de cada proveedor en función de la evolución (nuevos contratos, cambios en la empresa del proveedor, mejoras o deterioros observados). Este seguimiento a largo plazo le permite reaccionar con antelación si aumenta un riesgo y mantener una cadena de suministro resistente.


Conclusión

Siguiendo estos 5 pasos, su empresa tendrá un enfoque proactivo para evaluar y controlar los riesgos asociados a sus proveedores. Una buena gestión de riesgos de terceros no sólo refuerza el cumplimiento y la seguridad de su cadena de suministro, sino que también genera confianza con sus socios más estratégicos. Invertir tiempo en la evaluación de los proveedores puede evitar costes mucho más elevados asociados a una ruptura de existencias, un escándalo de incumplimiento o la quiebra de un proveedor.

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