Introducción
El gobierno corporativo se refiere a la forma en que se gestiona y controla una empresa. Abarca las estructuras de toma de decisiones, las políticas internas, la cultura corporativa y el reparto de responsabilidades entre ejecutivos, miembros del consejo y directivos. A menudo pensamos en los beneficios y la estrategia, pero a veces olvidamos que la gobernanza desempeña un papel crucial en el cumplimiento de la normativa. Una buena gobernanza crea un entorno propicio para el cumplimiento de las leyes y normas, mientras que una gobernanza deficiente puede dar lugar a infracciones y escándalos. ¿Por qué una buena gobernanza favorece el cumplimiento de la normativa? He aquí algunas respuestas.
Gobernanza y cumplimiento: dos conceptos inseparables
Una empresa puede tener todos los procedimientos de cumplimiento imaginables, pero si no hay gobernanza, es probable que estos esfuerzos sean en vano. La relación entre gobernanza y cumplimiento puede verse a varios niveles:
– Ejemplaridad y «tono en la cumbre
El cumplimiento empieza con el ejemplo que da la dirección. Si los directivos demuestran un firme deseo de cumplir la normativa y actuar de forma ética, esta cultura se extiende por toda la organización. Lo que se conoce como el «tono en la cúpula» influye en el comportamiento de los empleados: estarán más inclinados a cumplir las normas si la dirección da ejemplo a diario. Una gobernanza ejemplar da prioridad a la ética tanto como al rendimiento, que es la base del éxito en el cumplimiento de las normas.
– Políticas claras y código de conducta
Un consejo comprometido con la gobernanza se asegurará de que la empresa cuente con políticas internas sólidas (código de conducta, cartas éticas, políticas antifraude, etc.). Estos documentos proporcionan un marco para el comportamiento esperado y sirven de referencia en caso de duda. La buena gobernanza implica actualizarlos periódicamente y garantizar su aplicación efectiva. Unas políticas claras simplifican la tarea de cumplimiento: todo el mundo conoce las reglas del juego y los procesos que hay que seguir.
– Organización de responsabilidades y controles
La gobernanza determina quién hace qué dentro de la empresa. En términos de cumplimiento, esto significa designar a los responsables (por ejemplo, un responsable de cumplimiento, un RPD para la protección de datos, un comité de ética) y darles los medios para actuar. Una estructura de gobernanza bien pensada evita las «zonas grises» en las que nadie es responsable. Al contrario, todo riesgo de incumplimiento queda bajo supervisión. La gobernanza también incluye órganos de control interno (auditores internos, comité de auditoría) que supervisan el cumplimiento de los procedimientos y la eficacia de los sistemas de cumplimiento. Estos controles internos permiten detectar y corregir rápidamente cualquier deficiencia.
– Transparencia y comunicación
La buena gobernanza aboga por la transparencia, tanto de cara a las partes interesadas externas (accionistas, reguladores) como internamente. La comunicación transparente sobre cuestiones de cumplimiento, posibles incidentes y medidas adoptadas genera confianza y compromiso. Por ejemplo, si surge un problema de cumplimiento, la gobernanza responsable implica informar al Consejo de Administración y, si es necesario, a las autoridades, en lugar de tratar de ocultarlo. Esta transparencia desalienta los comportamientos poco éticos y fomenta la resolución rápida y colectiva de los problemas.
Los beneficios de la buena gobernanza para el cumplimiento
En la práctica, ¿qué beneficios concretos podemos esperar de una gobernanza ejemplar en términos de cumplimiento?
- Una reducción del riesgo de incumplimiento: las políticas se respetan, los controles internos detectan anomalías y los empleados se atreven a informar de los problemas sin miedo.
- Una respuesta más eficaz en caso de incidente: gracias a unas cadenas de mando claras, la empresa puede gestionar una crisis de cumplimiento (por ejemplo, una investigación reglamentaria, el descubrimiento de un fraude interno) de forma rápida y coordinada.
- Mejora de la reputación ante los reguladores y el público: una organización que se percibe como seria y bien gobernada se ganará más fácilmente la confianza de las autoridades, e incluso puede beneficiarse de cierta benevolencia en caso de desviación aislada.
- Valor duradero: la gobernanza y el cumplimiento contribuyen a la longevidad de una empresa al evitar escándalos y crear una cultura corporativa sólida.
Conclusión
La buena gobernanza empresarial y el éxito del cumplimiento van de la mano. El marco establecido por la gobernanza (valores, estructura, controles, transparencia) es el caldo de cultivo en el que puede florecer un programa de cumplimiento. Para las grandes empresas en particular, donde el riesgo de dispersión es elevado, la gobernanza actúa como hilo conductor que alinea a todos con el objetivo de cumplir las leyes y normas. Al invertir en prácticas de gobernanza ejemplares, la empresa se dota de los medios necesarios para navegar con serenidad por un universo normativo complejo.
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