Introducción
Las grandes empresas dependen a menudo de una compleja red de proveedores y subcontratistas. Un problema importante en uno de estos socios puede convertirse rápidamente en una crisis para la empresa si ésta no está preparada. Este estudio de caso ilustra cómo una gestión rigurosa de los riesgos de terceros permitió a una empresa evitar un escenario de catástrofe en su cadena de suministro.
Contexto – dependencia crítica de un proveedor
Imaginemos a Alpha, un gran fabricante industrial (ficticio) especializado en electrónica. Alpha adquiere componentes clave a diversos proveedores. En concreto, uno de sus proveedores, Beta, suministra a Alpha un componente electrónico clave utilizado en la fabricación de sus productos estrella. Beta es conocida por la calidad de sus piezas y lleva muchos años trabajando con Alpha. Sin embargo, esta estrecha relación tiene un inconveniente: Beta es prácticamente el único proveedor de este componente crítico. Por tanto, una interrupción prolongada de las entregas de Beta podría paralizar la producción de Alpha en cuestión de semanas. Consciente de este reto, la dirección de Alpha ha integrado este punto en su gestión del riesgo de los proveedores.
Prevención mediante la evaluación de riesgos por terceros
Hace un año, Alpha puso en marcha un sólido programa de gestión de riesgos de terceros, siguiendo un enfoque metódico para evaluar a sus socios. Durante esta evaluación, se identificó a Beta como proveedor de alto riesgo, no por su falta de fiabilidad, sino por la ausencia de una alternativa en caso de fallo. Por tanto, Alpha decidió ser proactiva: la empresa empezó a cualificar a un segundo proveedor, Gamma, para el mismo componente, auditando sus capacidades y firmando con él un contrato «por si acaso». Al mismo tiempo, Alpha trabajó con Beta para reforzar la continuidad de la empresa: se animó a Beta a poner en marcha un plan de recuperación en caso de catástrofe y a aumentar sus reservas de seguridad dedicadas a Alpha. Estas medidas preventivas tienen un coste, pero la dirección de Alpha las consideró un seguro contra un riesgo importante.
El incidente: un proveedor en dificultades
Unos meses más tarde, se produjo el escenario temido: una gran inundación afectó a la fábrica Beta. La producción del famoso componente se interrumpió por tiempo indefinido. Varios clientes corporativos de Beta se encontraron de repente en una situación crítica, sin otra forma de obtener la pieza rápidamente. Para Alpha, la noticia podría haber supuesto la paralización de su propia producción y retrasos colosales en las entregas, con las consiguientes pérdidas financieras y daños a su imagen de fiabilidad. Pero gracias a su preparación, Alpha no está indefensa.
Reacción y crisis evitadas
En cuanto se anunció la inundación de Beta, el equipo de Alfa activó su plan de contingencia. Inmediatamente se pidió al proveedor alternativo Gamma que aumentara su producción y suministrara los componentes necesarios. Gamma, que ya había sido aprobada e informada con antelación, consiguió entregar las primeras piezas de recambio en pocos días, cubriendo una buena parte de las necesidades. Internamente, Alpha ajustó su programa de producción para utilizar primero los componentes en stock y los procedentes de Gamma, y aplazó algunas producciones no urgentes. Además, como Beta había acumulado existencias de seguridad en Alpha, la empresa pudo aguantar mientras Gamma aumentaba su producción. Como resultado, la cadena de suministro de Alpha sigue funcionando. Es cierto que ha habido algunas ralentizaciones y costes adicionales para pasar al Plan B, pero se ha evitado la crisis. Alpha está cumpliendo los pedidos de sus clientes con ligeros retrasos, mientras que sus competidores, menos preparados, sufren escasez.
Evaluación y lecciones aprendidas
Este estudio de caso es una demostración concreta de la importancia de una buena gestión del riesgo de terceros. Sin la previsión de Alpha, la inundación de Beta habría desencadenado una reacción en cadena que habría llevado a Alpha a una crisis industrial y comercial. En cambio, la empresa pudo amortiguar el golpe gracias a su enfoque proactivo: identificación del riesgo (dependencia de un único proveedor), puesta en marcha de soluciones alternativas y supervisión periódica. Invertir en la gestión del riesgo de los proveedores tiene un coste (auditorías, segundo proveedor, existencias adicionales), pero esta inversión ahorró potencialmente millones de euros y preservó la confianza de los clientes.
Conclusión
Una crisis en la cadena de suministro puede producirse en cualquier momento, ya sea por motivos medioambientales, técnicos o de otro tipo. El estudio de caso de Alpha demuestra que integrar la gestión de riesgos de terceros en la estrategia corporativa no sólo anticipa los problemas, sino que evita que un incidente en un socio se convierta en un desastre para usted. Las grandes empresas tienen todas las de ganar si evalúan seriamente a sus proveedores críticos y preparan planes de contingencia. Siguiendo buenas prácticas (como las expuestas en nuestra guía de 5 pasos para evaluar a sus socios), estará poniendo todas las posibilidades de su lado para mantener la continuidad de su negocio ante contingencias en la cadena de suministro.
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