Un enfoque ético de la IA: fusión del RGPD y la Ley de IA
La revolución de la inteligencia artificial (IA) está revolucionando ámbitos como la sanidad, las finanzas, la educación y el transporte. Aunque estos avances ofrecen perspectivas prometedoras, también plantean retos considerables en materia de protección de datos y respeto de los derechos individuales. Los sistemas de IA recogen a menudo enormes cantidades de datos personales y utilizan técnicas que pueden comprometer la privacidad, introducir discriminación o sesgos algorítmicos y amenazar la seguridad de la información.
Ambiciones convergentes para proteger las libertades individuales
Ante estos retos, la Unión Europea ha reforzado su arsenal legislativo para regular el uso de la IA. El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), que entró en vigor en 2018, establece normas estrictas para salvaguardar los datos personales. Más recientemente, la Ley de IA propone un marco jurídico específico para regular la IA con un enfoque en la seguridad y la ética. Aunque estos dos textos persiguen objetivos similares, difieren en su alcance y en los actores implicados.
Las bases de una IA responsable y transparente
El RGPD y la Ley de IA comparten una visión común: reforzar la protección de los derechos y libertades individuales en el contexto de la IA. Pretenden crear un entorno en el que la innovación tecnológica se combine con el respeto de los principios éticos y jurídicos fundamentales, garantizando la confidencialidad de los datos y la transparencia de los procesos de toma de decisiones automatizadas.
Un marco normativo complementario para la innovación
Mientras que el RGPD garantiza la protección de los datos personales y el respeto de la privacidad, la Ley de IA introduce normas específicas para el uso ético de los sistemas de IA. Se centra en la gestión de riesgos, la transparencia, la explicabilidad y la responsabilidad de los agentes implicados. Esta complementariedad crea un entorno normativo coherente que fomenta la innovación al tiempo que protege los derechos de las personas.
Variaciones en el ámbito de aplicación y las responsabilidades
A pesar de compartir objetivos comunes, el RGPD y la Ley de IA presentan algunas diferencias notables. La Ley de la IA se aplica a todos los agentes de la cadena de valor de la IA, estén situados dentro o fuera de la UE, siempre que sus sistemas se utilicen o comercialicen en la Unión. El RGPD, en cambio, afecta a las entidades establecidas en la UE o que ofrecen servicios a residentes europeos, siempre que traten datos personales.
En cuanto a las responsabilidades, la Ley de IA identifica a varios operadores responsables del cumplimiento de los sistemas de IA, como proveedores, implantadores, agentes, importadores y distribuidores. El RGPD impone obligaciones a todas las organizaciones que tratan datos personales, ya sean responsables del tratamiento, encargados del tratamiento o corresponsables del tratamiento.
Gobernanza interna y obligaciones comunes
Ambas normativas hacen hincapié en la necesidad de establecer procesos internos sólidos y documentación adecuada para garantizar el cumplimiento.
Análisis de riesgos y medidas de protección
El RGPD exige la realización de Evaluaciones de Impacto sobre la Protección de Datos (EIPD) para identificar y evaluar los riesgos asociados al tratamiento de datos personales. La Ley de IA exige que se realice un análisis similar para los sistemas de IA de alto riesgo, con el fin de detectar posibles impactos en los derechos y libertades de las personas. En función de los riesgos detectados, deben establecerse medidas técnicas y organizativas, como la seudonimización, el cifrado, el control de acceso y la formación del personal.
Gestión de incidentes y transparencia
En caso de incidente de seguridad que pueda suponer un riesgo para los derechos y libertades de las personas, los dos textos imponen la obligación de notificarlo a las autoridades competentes. Deben establecerse procedimientos internos para identificar, analizar y responder rápidamente a los incidentes. Además, deben llevarse registros detallados de las actividades de tratamiento y de los sistemas de IA, con información sobre los fines, los datos afectados y los destinatarios.
Responsabilidad de las partes interesadas
El principio de responsabilidad es fundamental en ambos reglamentos. Las organizaciones deben demostrar su cumplimiento adoptando políticas y procedimientos internos documentados. Este enfoque refuerza la responsabilidad de los implicados y garantiza la coherencia y transparencia de las prácticas dentro de la entidad.
¿Cómo puede acelerar el cumplimiento de estos dos reglamentos por parte de su organización?
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